Corro, quiero coger mi sitio del
metro, si si, es mi sitio, porque todos los días a las ocho y media de la
mañana es mi culo el que lo calienta.
Justo en mitad de el vagón, a la derecha y mirando para adelante porque
para atrás me mareo. Es una cuestión de respeto. Todas las personas que cogemos
el metro a esta hora nos conocemos, y
aunque siempre hay algún nuevo intruso, respetamos los sitios. Estoy seguro de
que hay alguna forma de conectarnos a todos. Yo hace tiempo que empecé a
hacerlo, atentos:
La chica que este año ha empezado
a sentarse en frente de mi, siempre va con su carpeta de la Upv . Creo que está en primero
de Ingeniería. No la conozco de nada, pero su carpeta todavía brilla y siempre se
baja en la parada de San Mamés. Por cierto, soy Ekain, y soy de Bilbao. Sé que
la chica se llama Ana. Por lo visto, el otro día al llamarla por teléfono se
equivocaron, y ella les aclaró que no era Mónica. La mujer a la que ésta chica
da la espalda, es la dueña de la panadería en la que todos los días ella se
compra su mini croissant para desayunar, que a su vez, es la madre de ese tío
de segundo al que el otro día le dejó diez céntimos para fotocopias.
¿La de chica de mi izquierda?
Ella y su foular de leopardo…